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Una amiga en apuros pide ayuda a Emilia

Hola Emilia: Mi nombre es Camuli y soy una gata de 16 años. Sé que esta sección es para consultas divertidas así que espero no molestarlos con mi problema. Les voy a contar mi historia. Cuando estaba chica vivía con unos humanos pero un día me hice pipí en la alfombra y me botaron a una plaza. Yo estaba muy asustada y lloraba pero entonces apareció una humana. Era una señora viejita, muy cariñosa que me tomó en sus manos delgadas y frágiles y me llevó a su casa. Era una casa pequeñita y muy pobre pero hermosa donde vivían varios gatos viejitos que mi humana había rescatado. Esos gatos me querían mucho y aguantaban mis locuras de gata chica. 
Mi humana apenas tenía para comer porque todo nos los daba a nosotros pero les aseguro que era muy feliz. Dormíamos con ella en su pieza que estaba llena de juguetes y platos de comida y lo pasábamos bien. Lo único malo era cuando llegaban sus hijos. Eran humanos muy serios que nunca hacían chistes y le decían a mi humana que no debía vivir con tantos gatos. Mi humana los escuchaba sonriendo y les servía once pero ellos no tocaban ni las tazas porque decían que estaban sucias. Pero no era cierto porque mi humana siempre hacía aseo. Cuando los hijos de mi humana se iban, ella los despedía en la puerta y todos nosotros la seguíamos. "Vuelvan pronto", les decía nuestra humana y sus hijos le decían: sí, sí, sí, otro día". 
Pero solo aparecían para retarla, nunca para compartir con ella, ni siquiera para navidad. Varias veces mi humana los esperó con regalos debajo del arbolito. Y cuando llegaban las doce, mi humana se quedaba con todos sus regalos en las manos y entonces nosotros nos subíamos a sus piernas a ronronearle para que no estuviera triste.
Como he dicho, mi humana estaba viejita y le costaba hacer las cosas de casa. Nosotros intentábamos no desordenar pero era difícil porque la casa era chiquitita. Pero a pesar del trabajo que significaba para mi humana, ella seguía rescatando animales. Animales abandonados que se habrían muerto en la calle. 
Los vecinos reclamaban y tiraban cosas al patio y una vez arrojaron una carne rara que uno de mis hermanos comió. Aquella carne lo hizo enfermar y mi humana lo llevó al veterinarrio. Gastó mucho de esa cosa llamada dinero pero así todo mi hermano se fue al cielo. Mi humana lloró mucho porque no entendía qué era lo que hacía de malo y creo que eso fue lo que la hizo enfermar. 
Ahora tosía y caminaba apenas. De un día para otro se puso mucho más viejita y a veces nos servía agua en el plato de la comida porque se le olvidaban las cosas. Cuando supimos lo que le pasaba nunca más nos despegamos de ella y tratamos de no darle problemas. Dormíamos en su cama y nos acostábamos en su falda cuando estaba muy cansada y tenía que sentarse a descansar. Debíamos cuidarla tal como ella nos había cuidado a nosotros.
Un día me levanté más temprano que todos y corrí a su cama porque presentía algo malo. Antes de saltar a su pecho para saludarla, mi corazón se aceleró y me dieron muchas ganas de llorar. "¿Qué te pasa, mamá?", le pregunté. Entonces estrujé mis lágrimas con la pata y me acurruqué junto a su corazón. Le di muchos besos de nariz para despertarla, le hice manitas, la lavé y le ronroneé con todo mi amor, aunque sabía que mi humana no despertaría más. 
Pasaron varios días durante los cuales no nos despegamos de mi humana. Le maullamos para que no se sintiera sola en aquel lugar al que había viajado y tratamos de que estuviera calentita. Entonces aparecieron sus hijos y nos corrieron al patio. Nosotros tratamos de regresar con nuestra humana para que no estuviera sola, pero no lo permitieron porque no querían que ensuciáramos la casa
Hace dos días nos echaron a la calle y cerraron la puerta con llave. Se llevaron a nuestra humana y no sabemos donde está. Estamos tristes y solos. Nadie nos da comida y no sabemos qué hacer. Tenemos miedo. Emilios, disculpen que les pida esto, pero necesitamos de su ayuda. Yo ya estoy viejita y sé que me queda poco tiempo, pero tengo hermanos chicos que no podrían sobrevivir en la calle. Así que, amigos, si no es mucha molestia, ¿podrían recibirnos en su casa? Somos 8 y no tenemos donde ir. Estaremos un tiempito no más hasta que encontremos una casa. Al menos les pido que reciban a los chicos. Prometo que seremos limpios y nos portaremos bien. Saludos de pata, emilios. Su amiga que los quiere: Camuli.
Emilia: Querida amiga, no te preocupes, no es necesario disculparse. Por lo que sé, ya está todo listo para recibirlos en casa. Nosotros los estamos esperando.

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