Carrito en el refrigerador
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21/12/2017

Mi hermano Emilio y yo

A Emilio lo botaron en una bolsita junto a su hermana cuando era pequeñito y entonces lo trajeron a mi casa. Era suave y se la pasaba en la cama de mi humana sin hacer nada, sintiendo el mundo con su pequeña nariz y sus largos bigotes de enanito. Pero un día se me acercó y me dijo: “Hola, yo soy el Emilio y a tí te pusieron Emilia por mi”. Era mentira porque yo soy mayor, pero igual nos volvimos mejores hermanos. Yo le enseñé donde estaba su caja de arena, la comida, el agua, todas sus cosas de gato. Aunque él prefería jugar y darme pataditas en la guata. Era muy brusco, pero yo nunca me enojaba con él pórque somos iguales. Nos llamamos igual, no tenemos ojos y nos atacan los mismos micobrios del resfrío. Emilio es el mejor hermano del mundo, pero un día se enfermó mucho.
Mis papás humanos lo llevaron al vetedinario porque se le habían metido unos micobrios malos. Emilio no sabía qué pasaba. Seguía igual de alegre. Pero yo me di cuenta que estaba enfermito. No le dije nada y me acosté con él para lavarle las orejas y Emilio se puso a ronronear, como siempre.
Todos mis hermanos estaban tristes porque Emilio ya no quería jugar. Trataba pero se cansaba por culpa de los micobrios. Yo no me despegaba de su lado y aunque tuviera mucho sueño me mantenía despierta por si necesitaba algo. “Emi”, me decía el enanito, “quiero jugar pero me canso”. “Tienes que tener paciencia, hermanito”, le decía yo, “ya volverás a jugar”.
Pero Emilio no se mejoraba, y una noche empeoró. No quería ni moverse; estaba hecho una bolita y mi humanos lo llevaron de urgencia al vetedinario. Yo los seguí pero no me llevaron.
Me quedé en la puerta, esperando a que regresaran. El tiempo se me hizo eterno. Todos mis hermanos estaban conmigo y me decían que no me preocupara. Pero yo tenía mucho miedo por el enanito, pues el enanito es un ángel que vino al mundo a ser feliz y los ángeles no se quedan mucho tiempo.
Luego de mucho rato, regresaron mis humanos. Emilio estaba dormido en su jaulita, respirando muy despacio porque le habían dado unos medicamentos muy fuertes. Me acosté con él y lo abracé y le hablé para que supiera que no estaba solo.
Aquella noche todo estaba en silencio. Mis hermanos, que siempre juegan, no querían hacer ruido para no molestarlo. Es que era raro que Emilio no jugara. Porque Emilio es el alma de la casa, es una alfombrita muy suave, como un rayito de sol, de aquel color que llaman amarillo y que yo nunca he visto.
Emilio despertó varias veces en la noche. Se sentía débil por los micobrios malos que se le habían metido. “Emilito”, le decía yo, “tú puedes ganarle a los micobrios, los micobrios no pueden contra los emilios”. Pero Emilio estaba muy cansado y no me respondía.
Por más que lo intenté no pude mantenerme despierta y me quedé dormida. Dormí mucho y soñé cosas feas, y cuando desperté me asusté mucho porque el enano no estaba. “Emilio”, maullé, “¿dónde te metiste, enanito?”. Me di varia vueltas alrededor de la cama, desesperada y con ganas de llorar, pensando que a Emilio se lo habían llevado los micobrios. Pero entonces escuché su voz.: “Aquí estoy, Emi, comiendo pellitos”. El enanito tenía toda la cabeza metida en su plato de pellet y hacía cronch, muerto de hambre. Salté de la cama y le di un beso de nariz. “Guácala”, me dijo, “ya no soy chico para que me des besos”. “Tienes razón, enanito”, le dije, “¿cómo te sientes?”. Emilio se sacudió y botó el plato de pellet como hace siempre y me dijo: “Bien, pu, me siento súper”. Entonces se tiró al suelo, me dio una patadita y se fue corriendo.
Me puse muy feliz porque el enanito le había ganado a los micobrios y me fui a mi escondite secreto, a descansar. Pero entonces apareció Emilio. “Te quiero hermana”, me dijo. Me dio un beso de nariz y me puso sus grandes patotas encima de la cabeza. “Te quiero mucho”. “Yo también te quiero hermanito”, le dije. Y nos quedamos abrazados mucho rato porque no queríamos separarnos.

3 Comments

  1. Avatar Maritza bavestrello dice:

    Extrañada emilia …. hoy ya no aplace mas lo inaplazable y que crees, volví a ti, sin haberte olvidado jamás y por la misma razón que le cuento de ti a mis amigos y amigas de dos patas …. necesito de tu ternura, de tun sensibilidad y de tu ANIMALISMO, ese que supera y le da ejemplo de vida al humanismo chsm…. no me preguntes que es eso … es una palabra fea pero sentida profundamente y que crees, encontré como siempre en uno de tus capítulos un poquito de paz y esperanza para terminar feliz mi día
    Hasta mañana emilia y porfa dime donde puedo comprar todos los libros que ya haz publicado … UN ABRAZO PARA TI Y TUS HERMANITOS

    • Hola amiga, muchas gracias por tus palabras. Es muy importante para mi cuando mis amigos me leen estos mensajes llenos de cariño., pues eso significa que nuestras pequeñas aventuras son valiosas. Te cuento que mis libros los puedes encontrar en La casa de la gata Horacia, Julio Prado 765.
      Muchos saludos de pata y besos de nariz.

  2. Avatar Emilia dice:

    Hola amiga, muchas gracias por tus palabras. Es muy importante para mi cuando mis amigos me leen estos mensajes llenos de cariño., pues eso significa que nuestras pequeñas aventuras son valiosas. Te cuento que mis libros los puedes encontrar en La casa de la gata Horacia, Julio Prado 765.
    Muchos saludos de pata y besos de nariz.

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