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¿Mejorar el rendimiento escolar? ¡Juguemos un juego!

Jugar no es sinónimo de perder el tiempo, al contrario, los expertos aseguran que puede facilitar tanto el aprendizaje como el desarrollo de otras habilidades. Un buen juego puede ser la herramienta perfecta para mejorar el rendimiento escolar de tus hijos. ¿Cómo? Aquí te contamos.

 

¿Cómo funciona?

En algunas cosas, la forma de pensar de un niño no es tan diferente a la de un adulto,  ¡y no es que seamos inmaduros! Piénsalo: Ambos estamos dispuestos a trabajar y esforzarnos, pero también esperamos recibir una recompensa a cambio, algo que nos haga sentir que nuestro esfuerzo valió la pena.

 

La gran diferencia, es que para un niño, todo tiene que ser inmediato, son más ansiosos que los adultos, y se les puede hacer muy difícil el tiempo de espera entre comenzar a esforzarse por algo y recibir la recompensa. Ok, ok. Puede que también hayan muchos adultos así.

 

Por eso, la creación de un juego que motive al estudio es una excelente opción. No sólo amenizan la percepción de una tarea tediosa, también ayudan a poner pequeñas recompensas para mantenerlos motivados y hacer más corto el tramo mencionado entre esfuerzo y recompensa.

 

Creando nuestro juego

Ahora que entendemos la importancia que puede tener un juego, y porqué pueden ser una buena opción para tus hijos, vamos a crear nuestro juego en unos simples pasos.

 

  • Elige una temática: Todos los niños son diferentes, algunos alucinan con el fútbol, otros con los dinosaurios, el espacio exterior, etc. Elige un tema por el que tu hijo se interese. Por ejemplo: El partido de Diego V/S Matemáticas.
  • Crea pequeñas recompensas por objetivo cumplido. Siguiendo con nuestro ejemplo: Cada nota azul o tarea es un gol. Y cada gol es una salida a la plaza a jugar una “pichanga”.
  • De la misma forma, crea recompensas más grandes por logros mayores. Ejemplo: Si se aprueba el ramo con nota sobre 6, se ganó el partido y la recompensa será  ir a ver un partido al estadio, recibir una camiseta de su equipo favorito, etc.
  • Es importante medir y sobretodo plasmar el progreso del niño para aumentar la sensación de avance. Por ejemplo, crear una cancha de fútbol de fantasía con cartulinas, colgarla en el dormitorio u otro lugar y actualizarla con cada “gol”.

Es importante que el adulto cumpla con su parte del trato, tanto como el niño. Si no, un gran esfuerzo puede verse desperdiciado.

 

¿Qué te parecieron estos consejos? ¿Tienes una idea que aportar? ¡déjanos tu comentario!

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