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¡Mes de los gatos! Emilia recibe una hermosa carta

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¡Mes de los gatos! Emilia recibe una hermosa carta

Emilia: Hola, te quiero contar una historia, una historia real. Te voy a hablar de mi pequeño. Se llama Joaquín y tiene un año. Cuando nació era un bebé igual que todos. Tenía grandes ojos azules que lo miraban todo. Todo le parecía maravilloso, la luna y las estrellas que le habíamos colgado sobre la cuna. El seguía nuestras manos cuando las movíamos y nos atrapaba los dedos. Y es que Joaquín es un niño muy despierto y hermoso.

Pero un día Joaquín amaneció distinto. Ya no estaba tan despierto como antes, no seguía nuestros dedos y cuando miraba el móvil no se ponía feliz. Lloraba con mucha amargura y nada lo consolaba. Parecía perdido, como si tuviera mucho miedo. Entonces lo llevamos al médico.

El médico nos dijo que Joaquín sufre una rara enfermedad degenerativa que hace que los niños pierdan la visión. No se suele dar en niños tan pequeños, pero Joaquín tuvo la mala suerte.

Cuando me enteré me senté junto a su cuna y lloré mucho, toda la noche porque sabía que le esperaba una vida difícil. El mundo de los humanos es duro, Emilia, y más aún para la gente que no puede ver y eso bien lo sabes. Pero a pesar de todo, de la tristeza y de lo injusto de la vida, sé que Joaquín saldrá adelante porque me tiene a mi.

Ahora que sé lo que le pasa lo cuido mucho más. Él ve formas, me dice el doctor, parecidas a nubes violetas pero no distingue nada. Yo le canto, le pongo música y cuando me hablaron de ti comencé a leerle tus historias. Yo no sé si Joaquín las entenderá pero algo me dice que sí, porque cuando se las leo se mete los dedos a la boca y ríe. Sí, Emilia, Joaquín ha vuelto a reir, porque ahora que sabemos lo que le pasa lo estimulamos con el sonido y nuestra voz lo tranquiliza y lo alegra. Y eso es lo que te quería contar, la historia de mi Joaquín, que es como tú, y tal como tú espero que vea el mundo con los ojos del alma.

Amiga: he escuchado sus historia y me imagino a Joaquín. Yo nunca he visto a un bebé pero se cómo son. Son gorditos y sus manos son blanditas y tienen unos pocos pelos en la cabeza. Conozco la risa de los bebés. Es linda y a todos alegra. Es una risa que contagia, que nace de las cosas sencillas. Los bebés ríen mucho, pero también lloran y cuando lo hacen da mucha tristeza. Y por lo que me usted me cuenta, Joaquín hace esas mismas cosas, ríe y llora, pero también juega con sus dedos y disfruta de su voz. Es su voz la que guía el camino de Joaquín, un camino de nubes violetas, como dice usted. Pero yo sé que esas nubes tienen forma. Quizás tengan formas entretenidas, formas de elefantes, jirafas, todo un mundo mágico de sueños y alegría. Amiga, Joaquín es un bebé hermoso y cuando grande será más hermoso todavía. Él tendrá muchos talentos; no se conformará con el mundo real, él imaginará su propio mundo, un mundo de magia. Lo sé, porque es el mundo que yo veo. Amiga, dígale a Joaquín que cuando quiera me venga a visitar. Así jugaremos con Emilio y todos mis hermanos. Compartiremos aventuras y nos contaremos historias. Ahora, dele, por favor, un recado a Joaquín:

Amigo, pequeño, cuando llegue el momento en que el mundo desaparezca totalmente, cuando ya no haya color ni forma ni nada, no te asustes. Porque en ese momento podrás crear tu propio mundo, un mundo a tu antojo y ese mundo será mejor.

Besos de nariz y saludos de pata, pequeño Joaquín.

Vida Security
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Amante de la fotografía, actualidad y tecnología.
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