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Bambina se pierde

Me levanté con ganas de jugar con Bambina, siempre juego con ella porque es como mi pelotita pero hoy, por más que la llamé no apareció, le pregunté a Olivia si la había visto pero Olivia se da cuenta de las cosas porque todo el día esta duerme que duerme. Recorrí toda la casa siguiendo el olor de Bambina, lo que me llevó a la puerta de calle, así que asustada desperté a Olivia.

—Bambina se escapó —le dije—, se salió por la puerta cuando mi humana se fue al trabajo.
Olivia paró la cabeza, me dijo que no lo creía y siguió durmiendo.

Me fui al jardín para hacer un agujerito y así poder salir a la calle a rescatar a Bambina. Cavé mucho rato, como si estuviera rasguñando la caja de arena, pero como soy chica me cansé enseguida. Solo había hecho un agujerito muy pequeño y yo ya estaba cochina y olía guácala.

—¿Qué haces? —preguntó Olivia, apareciendo de repente y por supuesto que venía bostezando.
—Hice un agujero para salir a rescatar a Bambina. -le respondí
—Pff, gatos —dijo Olivia — yo te enseñaré lo que es un verdadero agujero.

Entonces Olivia enterró sus patas de pollo en la tierra mientras estaba babeando y diciendo guf ¡apareció un enorme agujero!
—Bien —dijo Olivia— ¿quién se pasa al otro lado?
—¡Yo, yo, yo! -le respondí entusiasmada
—No tan rápido, Emilia, tú no tienes permiso para salir, así que yo saldré.
Oli tenía razón, pero como era demasiado gordita, no cupo por el agujero y quedó atrapada. Después de mucho esfuerzo conseguí sacarla, pero a estas alturas Olivia ya estaba muy cansada para salir y solo yo podía rescatar a Bambina. Caminé hacia el agujerito con tan mala suerte, que me caí.
—Estoy bien, estoy bien —dije haciéndome la loca.
—¿Adónde vas? —preguntó Bambina.
—Voy a rescatarte, debes estar asustada y muerta de hambre, no te preocupes, yo te…
¡Bambina estaba detrás de mí, relamiéndose los bigotes de lo más tranquila!
—¿Qué pasó? —me dijo— Yo estaba durmiendo en mi zapato.
—Bambina —maullé y comencé a perseguirla.
—Pero ¿qué hice ahora? —maulló Bambina.
—Me tenías asustada, pequeña escurridiza.
La atrapé y le di de pataditas en la guata por mucho rato, pero después la lavé y ella también me lavó y nos quedamos dormidas dentro de su zapato. Ahora estoy tapando el agujero del patio antes de que mi humana llegue del trabajo y me rete. Y todo por culpa de Bambi.

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