10 delicias chilenas que comemos en días de frío y lluvia 🥖🥣🌶
26 julio, 2018
5 cosas que puedes hacer en la nieve si no te gusta esquiar🛷☃❄
30 julio, 2018

Bambina y Camilo en el colegio

Les voy a contar lo que le pasó hoy a Bambina. Se levantó muy temprano para jugar con Camilo, pero no lo encontró. Así que empezó a buscarlos por todas partes pero resulta que Camilo estaba en el living, sentado, peinadito y muy serio.

-¡Camilo! -Le dijo Bambina- ¿Por qué te levantaste tan temprano? -Camilo no la miró, en su lugar empezó a mover los dedos como lo hace cada vez que se siente nervioso. Fue ahí cuando le explicó que tenía que ir al colegio. -¿Qué es el colegio? -Le preguntó Bambina.

Camilo, le explicó que el colegio es una casa a donde los niños van para aprender y dibujar cosas. Como a Bambina le gusta mucho dibujar se puso muy contenta al saber sobre ese lugar llamado “Colegio” y se subió hasta las piernas de Camilo.

-¡Que rico! -le dijo- ¡Vamos al colegio!

-Lo siento -respondió Camilo-, pero al colegio solo pueden ir los niños.

-Pero si yo soy un niño como tu -Le dijo Bambina- Recuerda que yo soy tu hermana.

-Lo sé -dijo Camilo.

En ese instante apareció la mamá de Camilo y lo tomó de la mano para llevarlo al colegio. Ahora, hasta ella estaba nerviosa, porque Camilo nunca había jugado con otros niños y tenía miedo que no se acostumbrara. Cuando la señora tía abrió la puerta, Camilo se dio vuelta para mirar a Bambina y ella lo miró con sus ojos redondos que estaban brillando de lagrimas y solo le dijo miau. 

El colegio era un edificio muy bonito, en el patio habían árboles ¡y juegos! Camilo se sentó en un resbalín y se puso a jugar con sus dedos sin mirar a los niños que estaban a su alrededor, se concentro en su mundo de fantasía y pensaba que solo quería volver a casa para estar con Bambina y que nadie lo molestara. Estaba decidido a escapar cuando apareció la profesora y lo tomó de la mano para que entrara a clases junto a los demás niños.

En la sala había una gran alfombra, muchos juguetes ¡y lápices para dibujar! Camilo, tomó los lápices y antes de que la profesora dijera algo él ya estaba dibujando grandes rayas en un trozo de papel. Todos los niños eran igual de tímidos que Camilo y ninguno se miraba, habían algunos que jugaban en silencio y otro que estaban escondidos en su propio mundo de cosas alegres. En un momento Camilo se dio cuenta que su mochila se estaba moviendo mucho y se asustó. Rápido, tomó la mochila y la escondió debajo de la mesa porque ya sabía lo que estaba pasando.

-¿¡Qué estás haciendo aquí, Bambina!? -Le dijo despacito a la mochila.

-Déjame salir -dijo la gatita.
Camilo abrió la mochila y Bambina sacó su pequeña cabeza para abrazarle la cara.

-¡No te podía dejar solo este día tan importante! -le dijo.
Como la profesora había ido al baño, Camilo dejó que Bambina saliera un ratito, la idea era que se quedara lo más quieta posible, pero Bambina saltó por todas la mesa donde estaban las pinturas y se embadurnó las patas ¡y todos los niños la miraron con mucha curiosidad!
-Ya- Dijo Bambina muy emocionada- ¡es hora de jugar! – Dicho esto, saltó sobre una hoja de papel y la pintó con sus patas. El niño que estaba sosteniendo la hoja se asusto un poco, pero luego acercó su mano intrigado porque no conocía a los gatos. Bambina, que no era para nada tímida, empezó a jugar con los dedos del niño y este se rió un poquito, pero su cara se iluminó como nunca.

-Te voy a pintar -le dijo Bambina

Cuando llegó la profesora, aquellos niños tan solitarios y silenciosos tenían un montón de patas de Bambina estampadas en su ropa.

-¿Qué está pasando aquí? -Preguntó la profesora.
Al verla, Bambina y Camilo abrieron los ojos como platos y ella rápidamente se escondió debajo de la mesa. La profesora se puso en cuatro patas para sacarla, pero Bambina trepó hasta una ventana para saltar a un árbol, mientras los niños que estaban sentados en el suelo se reían muy fuerte. La profesora tuvo que llamar a la mamá de Camilo para que viniera a bajar a Bambina del árbol. La pobre señora tuvo que subir una escalera ya que Bambina había trepado muy alto y no quería bajar.

Cuando regresaron a casa, la mamá de Camilo le explicó que el colegio era un lugar exclusivo para niños, no para gatos. Camilo y Bambina la escucharon muy atentos pero como lo pasaron tan bien durante su primer día de clases, piensan seguir yendo juntos al colegio. ¡Ojalá algún día me inviten!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *